Reflexionando II. Un regalo del tiempo

Buscando entre mis archivos encontré esta joya escrita por el inigualable Bruce Lee, me complace presentar las palabras que no envejecen en este su eterno discurso.

LA VERDAD NO PUEDE SER CONFINADA

Uno no puede expresarse a sí mismo plenamente cuando se encuentra aprisionado en un estilo limitante.
El combate “como tal” es total, e incluye todos los “es” así como los “no es”, sin líneas o ángulos favoritos.
Al carecer de ataduras, el combate es siempre fresco, vivo y constantemente cambiante. Vuestro estilo particular, vuestras inclinaciones personales, y vuestro carácter físico son todo partes del combate, pero no constituyen el todo del combate. Vuestras respuestas deberían ser dependientes de cualquier parte individual, reaccionaréis en términos de lo que “debería ser” más que de la realidad del siempre cambiante “lo que es”. Recordad que mientras el todo es evidenciado en todas sus partes, una parte aislada – eficiente o no – no constituye el todo.
Los ejercicios repetitivos prolongados ciertamente producirán precisión mecánica y seguridad de la clase que llega de cualquier rutina. No obstante, es exactamente este tipo de seguridad “selectiva”, o “muletas”, las que limitan o bloquean el crecimiento total de un artista marcial. De hecho, bastantes practicantes desarrollan tal afición por ellas y dependencia de sus “muletas” que ya no pueden caminar más sin ellas. De este modo, cualquier técnica especial, aunque esté inteligentemente diseñada, es en realidad un obstáculo.
Dejemos claro de una vez por todas que yo no he inventado un estilo, composición ni modificación nueva.De ningún modo he establecido el jeet kune do dentro de una forma distinta gobernada por leyes que lo distinguen de “este” estilo o “aquel” método. Al contrario, espero liberar a mis camaradas de las ataduras a los estilos, patrones y doctrinas.
¿Qué, pues, jeet kune do?. Soy el primero en admitir que cualquier intento de cristalizar el jeet kune do en un artículo escrito no es tarea fácil. Pero literalmente, “jeet” significa interceptar o parar; “kune” es el puño; y “do” es el camino, la realidad definitiva. Por consiguiente, jeet kune do es el camino del puño interceptor. Recordad, no obstante, que “jeet kune do” es meramente un nombre conveniente. No estoy interesado en el término en sí; estoy interesado en su efecto de liberación cuando el JKD es utilizado como un espejo para la auto-examinación.
A diferencia de un arte marcial “clásico”, no hay series de reglas o clasificación de técnica que constituyan un método de luchar “jeet kune do” distinto. JKD no es una forma de acondicionamiento especial con su propia filosofía rígida. Mira al combate no desde un solo ángulo, sino desde todos los ángulos posibles.
Mientras que el JKD utiliza todos los caminos y medios para servir a su fin (después de todo, la eficiencia es cualquier cosa que cuenta), no está atado por ninguno y por tanto es libre. En otras palabras, JKD posee todo, pero en sí mismo no es poseído por nada.
Por lo tanto, intentar definir el JKD en términos de un estilo diferente – sea gung-fu, karate, lucha callejera, o el arte marcial de Bruce Lee – es perder completamente su significado. Su enseñanza simplemente no puede confinarse dentro de un sistema.
Puesto que JKD es a la vez “esto” y “no esto”, tampoco se opone ni se adhiere a ningún estilo. Para entender esto plenamente, uno debe trascender de la dualidad de “por” y “contra” en una unidad orgánica en la cual no hay distinciones. La comprensión del JKD es la intuición directa de esta unidad.

No existen fijaciones preestablecidas o “kata” en la enseñanza de JKD, ni son necesarios. Considerad la sutil diferencia entre “no tener forma” y tener “no-forma”. La primera es ignorancia: la segunda es trascendencia. A través del sentimiento corporal instintivo, cada uno de nosotros conocemos nuestra propia manera más eficiente y dinámica de lograr una nivelación efectiva, equilibrio en movimiento, yuso económico de la energía. Los patrones, técnicas o formas sólo tocan la franja del entendimiento genuino. La esencia del entendimiento reside en la mente individual, y hasta que sea tocada todo es incierto y superficial. La verdad no puede ser percibida hasta que lleguemos  a comprendernos plenamente a nosotros mismos y nuestros potenciales. Después de todo el conocimiento en las artes marciales definitivamente significa auto-conocimiento.
En este punto podéis preguntar “¿Cómo obtengo este conocimiento?”. Eso tendréis que averiguarlo por vosotros mismos. Debéis aceptar el hecho de que no existe ayuda,  sino auto-ayuda. Por la misma razón no puedo deciros como “ganar” la libertad, puesto que la libertad existe dentro de vosotros. No puedo deciros como “ganar” auto-conocimiento. Mientras sí puedo deciros qué no hacer, no puedo deciros qué deberíais hacer, puesto que eso sería confinaros a una aproximación particular. Las fórmulas sólo pueden inhibir la libertad; las prescripciones dictadas externamente sólo apagan la creatividad y aseguran la mediocridad. Tened en mente que la libertad que se origina del auto-conocimiento no puede ser adquirida a través de una adherencia estricta a una fórmula. No nos convertimos en libres de repente; simplemente somos libres.
Aprender no es definitivamente una mera imitación, ni es la habilidad para acumular y expeler  el conocimiento fijado. Aprender es un proceso constante de descubrimiento, un proceso sin fin. En JKD no empezamos por acumular sino por descubrir la causa de nuestra ignorancia, un descubrimiento que incluye un proceso de desprendimiento.
Desafortunadamente, la mayoría de los estudiantes de artes marciales son conformistas. En vez de aprender a depender de sí mismos para la expresión, siguen ciegamente a sus instructores, no sintiéndose ya más solos y encontrando seguridad en la imitación masiva. El producto de esta imitación es una mente dependiente. La indagación independiente, la cual es esencial para la comprensión genuina, es sacrificada. Mirad alrededor de las artes marciales y sed testigos de la variedad de realizadores de rutinas, artistas de trucos, robots insensibles, glorificadores del pasado, y así sucesivamente – todos los seguidores o exponentes de la desesperación  organizada.
¿Con qué frecuencia se nos dice por parte de los diferentes “sensei” o “maestros” que las artes marciales son la vida misma?. ¿Pero cuántos de ellos comprenden verdaderamente lo que están diciendo?. La vida es un movimiento constante, no estancamiento. En vez de fluir sin elección con este proceso de cambio, muchos de estos “maestros”, pasados y presentes, han construido una ilusión de formas fijas, suscribiéndose rígidamente a los conceptos y técnicas tradicionales del arte, solidificando lo siempre-fluyente, diseccionando la  totalidad.
La visión más penosa es ver a sinceros estudiantes repetir seriamente esos ejercicios imitativos, escuchando sus propios gritos y chillidos espirituales. En la mayoría de los casos, los medios que estos sensei ofrecen a sus estudiantes son tan elaborados que los estudiantes deben prestarles una tremenda atención, hasta que gradualmente pierden de vista el fin. Acaban realizando sus rutinas metódicas como una mera respuesta condicionada, más que responder a “lo que es”. Ya no escuchan más a las circunstancias; recitan sus circunstancias. Estas pobres almas han llegado a ser atrapadas inconscientemente en la miasma del  entrenamiento de las artes marciales clásicas.

SEÑALANDO LA VERDAD
Un profesor, un sensei realmente bueno, no es nunca un dador de “verdad”; es un guía, un indicador de la verdad que el estudiante debe descubrir por sí mismo. Un buen profesor, por lo tanto, estudia a cada estudiante individualmente y anima al estudiante a auto-explorarse, tanto interna como externamente hasta que, definitivamente, el estudiante se integra con su ser. Un buen profesor es un catalizador. Además de poseer una profunda comprensión, también debe tener una mente despierta dotada degran flexibilidad y sensibilidad.
No hay ninguna regla establecida en el combate total, y la expresión debe ser libre. Esta verdad liberadora es una realidad sólo en tanto que sea experimentada y vivida por el propio individuo; es una verdad que trasciende los estilos o disciplinas.
Recordad, también, que jeet kune do es meramente un término, una etiqueta para ser usada como un bote que lo transporta a uno para llegar al otro lado; una vez en el otro lado, debe ser abandonado y no cargado en la espalda.
Estos pocos párrafos son, en todo caso, un “dedo señalando a la luna”. Por favor no toméis al dedo por la luna ni fijéis vuestra miradas tan intensamente en el dedo que perdáis todas las hermosas vistas del cielo.
Después de todo, la utilidad del dedo está en señalar desde sí mismo a la luz que ilumina el dedo y todo.

BRUCE LEE.

One Response

  1. WINCHUNEROSANTACLARA dice:

    WAO! QUE NIVEL DE RAZON TIENE

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