“La primavera en El Cuartel”

WingChun en el Cuartel Viejo del Parque Jesús en Sancti Spíritus

En mi búsqueda de los conocimientos básicos sobre el VT, tuve la oportunidad de viajar a Sancti Spíritus.Luego de muchas gestiones y averiguaciones di con el lugar y hora correctos. No tenía idea de lo que me iba a tener que enfrentar, eso me ponía un poco nervioso, pero después de presentarme y entablar conversación con los primeros en llegar a la clase de ese día, comprobé que eran como yo: muchachos sedientos de saber ancestral.

Eran ya las 6:20 pm y el grupo estaba casi completo. Allí los más avezados me contaban  la historia del grupo, que en este caso ha salido  como resultado de entre muchas dificultades. Minutos más tarde llega el Sifu y se le informa gentilmente  sobre mi presencia y objetivos allí. Acto seguido él me saludo sin el formalismo acostumbrado y cordialmente me invita a formar parte del entrenamiento entre jaranas y bromas con el resto de sus estudiantes.

En la práctica todo fue variado e intenso. Sus técnicas estaban muy bien ejecutadas, algunas retocadas con KravMaga,JiuJitsu y otras artes. Dichos perfeccionamientos me sorprendieron por su funcionalidad y plasticidad pues permiten ser aún más adaptable a otros sistemas, casi como  para involucrar todas las artes en una suerte  de piezas de  rompecabezas para ser acopladas de modo innato, eso sí: partiendo del VT en su esencia.También me llamó mucho la atención el esfuerzo del Sifu con sus alumnos. Se enfocaba mucho en la fluidez del movimiento para aprovecha la energía eficientemente y también, en tratar siempre de poner incómodo al adversario logrando así una intención casi real de un ataque.

Durante esas dos horas reinó un ambiente de cooperación entre los alumnos. Esto lo pude apreciar en varias ocasiones en las que, por un descuido, nos lesionábamos levemente y salía de todos los que allí estaban una preocupación inmediata por la integridad física personal. En lo moral no tengo nada que agregar, pues son el resultado de sus propias cenizas, y como todos buenos guerreros del VT saben muy bien acortar la distancia entre ellos y la victoria. Son dedicados practicantes, muchachos de barrio, con la única intención de superar sus miedos y ganar en confianza. En fin, me sentí uno más en esa hermandad marcial. Gracias a esos amigos por cultivar el VT de esa manera.

GRUPO DE WC DE SANTA CLARA

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